lunes, 7 de abril de 2008

Informe de avance

Estimad@s amig@s:

Queremos informarles el estado en que se encuentra el trámite de solicitud de licencia para demoler la casa donde hasta diciembre pasado funcionó la Casa Mexicana y construir ahí un nuevo edificio.

El día 29 de febrero del año en curso, la Curaduría Urbana No. 1 de Bucaramanga otorgó mediante la Resolución No. 0065 la Licencia de Demolición-Construcción del predio ubicado en la Cra. 28 No. 49-40/44 del Barrio Sotomayor.

Como establece la ley, se otorgó un plazo para que los vecinos se presentaran a manifestar su acuerdo con dicha obra o en su defecto a interponer el recurso de reposición para apelar. Nuestros vecinos, los Señores Enrique y Cecilia Ribero Hernández y Hermano, efectivamente interpusieron el mencionado recurso acudiendo a diversos argumentos para evitar que sigamos adelante con nuestro proyecto.

En estos momentos la Curaduría Urbana No. 1 se encuentra en proceso de responder el recurso para enviar el caso a la oficina de Planeación Municipal, como establece la ley en estos casos, para que sea ésta la resuelva esta diferencia.

Para nosotros ha resultado sumamente difícil tener que lidiar con la actitud de las personas que tenemos como vecinos y solo esperamos que el desenlace en esta ocasión nos sea favorable, con apego a la legalidad y apelando a la justicia. Ustedes amigas y amigos nuestros, saben cuál es nuestro interés.

Gracias por mantenerse en contacto con nosotros, por escribirnos para saber cómo vamos en esta batalla. Les mantendremos al tanto.

Saludos.

martes, 25 de marzo de 2008

Defender el petróleo

El petróleo es patrimonio del pueblo de México. Hay que defenderlo debatiendo y proponiendo los cambios que se requieren para superar la corrupción, la ineficiencia y otros problemas de Pemex.

No a la privatización ni al despojo que se asoma en los intereses transnacionales.

Sí a la transformación para defender el interés nacional.

jueves, 31 de enero de 2008

UN RECESO PARA LA CASA MEXICANA

Estimad@s amig@s:

Queremos informarles que la Casa Mexicana se tomará un receso de algunos meses, por lo que no realizará actividades en su sede de la Cra. 28 No. 49-40. Probablemente hasta finales del año que acaba de comenzar podremos volver a encontrarnos ahí.

La razón es que, como much@s de ustedes saben, tenemos un proyecto de construcción de un nuevo edificio que nos brinde la amplitud de espacios que necesitamos y la comodidad que ustedes se merecen. En este momento estamos esperando la resolución de la curaduría para poder iniciar la demolición de la casa que nos cobijó durante 2007, y luego rogar al cielo que nuestro vecino, el Sr. Enrique Ribero, no se oponga nuevamente a que tengamos un espacio físico decente para la realización de nuestras actividades.

Ya en una ocasión anterior, en el año 2005, el Sr. Ribero interpuso un recurso de reposición para apelar a la resolución de la curaduría que nos otorgaba licencia para remodelar nuestra sede. En aquella ocasión argumentó que pretendíamos evadir impuestos mintiendo al solicitar una licencia de adecuación y, además, instó a la autoridad de Tránsito Municipal o la vía judicial, para que verificara la real finalidad de uso del suelo, puesto que seguro pretendíamos convertir la Fundación en una cocina mexicana con "harta afluencia de consumidores, carros y eventos de mariachis y demás contaminando el aire y vulnerando la tranquilidad de vecinos...". El resultado fue que la Alcaldía revocó la licencia que ya nos había otorgado la curaduría y no pudimos hacer nada.

Después de un año de funcionamiento, creemos que ya se habrán convencido tanto las autoridades como nuestros vecinos, de que nuestras actividades son culturales. Confiamos plenamente en que ahora sí, la razón se impondrá. Tenemos un proyecto arquitectónico (ahora no de adecuación sino de construcción de obra nueva) cuidadosamente apegado a las normas correspondientes, por lo que estamos seguros que esta vez no habrá influencia ni vicios de interpretación de la norma, o mala fe que puedan impedirnos llevar a cabo nuestro proyecto de construcción del nuevo edificio de la Casa Mexicana.

Gracias nuevamente por su apoyo durante 2007 y esperamos seguir contando con ustedes. Les tendremos al tanto de lo que suceda.

Hasta pronto.

Brenda Isabel López Vargas
Directora

miércoles, 2 de enero de 2008

Gracias

A ustedes, amigos y amigas que nos acompañaron durante 2007 en nuestra travesía, les damos las gracias. Su apoyo fue decisivo para seguir adelante con este proyecto, a pesar de los pesares.

La paciencia, la buena energía y la colaboración en momentos importantes de personas tan valiosas como Zoraida Mancipe, Adolfo Valencia y sus familias, son y serán siempre invaluables. Clelia Céspedes: un reconocimiento y nuestro cariño.

El trabajo incansable de nuestro equipo de casa no lo podemos pagar con nada. Especialmente queremos reconocer el aporte de María Eugenia Jaimes, tan valioso y tan amoroso. Gracias María Eugenia. Gracias también a Judith Nieto por su apoyo incondicional y su voluntad de hacer siempre. A Arturo Martínez por su generosa contribución a nuestro proyecto, desde su gran conocimiento y pasión por la música y el cine. A María Isabel Jasbón por su entrega, sus ideas, su creatividad y su cariño (un beso hasta Barcelona Coqui). A Jaime Martín Rodríguez y Jorge García Viramontes por su tiempo y su dedicación desinteresados. A Andrea Navarrete y Diego Fernando Santos por su energía, su entusiasmo y su amor por la literatura. A Manuel José Jaimes por aventurarse con nosotros y por su trabajo y el de Jaulabierta. A Clemencia Hernández por su calidez, su apertura y su disposición. A Clelia Céspedes por su sencillez y su corazón. A Diana María Agudelo, Alberto Tello, Juan Calvo García y tod@s quienes nos apoyaron cuando fue necesario hacer el papel de vendedores, meseros, promotoras, etc. Finalmente a José Martín Calvo por su increíble capacidad de convertir los deseos en tareas concretas para poder darle vida a los proyectos, y a mi madre, Leonila Vargas, por su inmenso amor y su gran capacidad de trabajo.

¡MUCHAS GRACIAS Y BUENA VIDA EN ESTE 2008!

lunes, 10 de diciembre de 2007

Tradiciones navideñas en México

Ahora que empezó formalmente la navidad en Colombia y es tiempo de recordar las tradiciones de esta temporada en México, que en su mayoría tienen origen en la época prehispánica. Las posadas, la nochebuena, las pastorelas, los nacimientos y el día de Reyes (6 de enero) constituyen el conjunto de tradiciones navideñas mexicanas.

Las posadas, que son las fiestas tradicionales que inician el 16 de diciembre y concluyen el 24, son la representación del peregrinar de José y María hacia Belén, en busca de un lugar para que naciera Jesús a salvo de la ley de Herodes. Son nueve posadas que simbolizan las nueve estaciones de este peregrinaje y en México las vecindades, los barrios, las comunidades o los grupos de feligreses se organizan para realizarlas. Se escoge una casa por día y todos los participantes recorren un trayecto con velas encendidas y cargando una charola con una pequeña escultura de Jesús y María, hasta llegar a la casa donde entonan una letanía que evoca la solicitud de posada que hacen los peregrinos, mientras los dueños de casa responden con una negativa a dejarles entrar. Finalmente los peregrinos son reconocidos y se abren las puertas de la casa. Una vez dentro se ubica la charola en un lugar visible y se inician las oraciones. Después se reparten dulces (colación), se rompe una piñata y finalmente se reparte el ponche (bebida a base de frutas) entre los asistentes, con lo que concluye la posada. Las posadas concluyen en la Nochebuena con el nacimiento del niño Dios.

Las posadas se celebran en México desde hace más de 400 años, pero su origen está en la antigua celebración prehispánica del advenimiento de Huitzilopoxtli (dios de la guerra y del sol para los aztecas). En la última veintena del calendario azteca (Panquetzaliztli 17 de diciembre- 5 enero) se realizaba una carrera encabezada por un corredor que llevaba en brazos una figura de Huitzilopoxtli, detrás del cual corría una multitud preparada en ayuno. También se ponían banderitas de papel amate a los árboles frutales y plantas comestibles y ese día se sahumaban y se les brindaban ofrendas alimenticias para agradecer los frutos recibidos durante el año. El nacimiento del niño sol se celebraba el 21 de diciembre, pero el 24 era el día en que resurgía al sur, y se realizaban danzas y fiestas rituales.

A la llegada de los españoles, la tarea de evangelización consistió probablemente en sustituir los personajes de la celebración indígena por los de la tradición europea y de este modo los rituales para conmemorar el nacimiento del niño Sol se convirtieron en las tradiciones para conmemorar el nacimiento del niño Dios.

martes, 6 de noviembre de 2007

Clelia Céspedes y su pintura

A partir del 8 de noviembre y hasta el 6 de diciembre, se podrán admirar en la Casa Mexicana, los paisajes de la pintora santandereana Clelia Céspedes. 10-12 a.m. y 4-7 p.m.

Clelia Céspedes nació en Los Santos en 1919 y ha ejercido, desde muy niña, el oficio de artista. Ha sido escultora y ceramista pero su gran pasión es la pintura.

De 1941 a 1947 realizó estudios de artes plásticas en la Academia de Bellas Artes de Bucaramanga. Entre sus maestros tuvo a Oscar Rodríguez Naranjo, Carlos Gómez Castro, Rafael Prada Ardila y Luis Antonio Céspedes.

En 1948 se trasladó a Bogotá para cursar estudios de Bellas Artes en la Universidad Nacional.

En 1951 obtuvo el segundo premio en el Primer Salón de Arte Femenino, organizado por el Ministerio de Educación y el Museo Nacional, en Bogotá.

Pintar el paisaje es para Clelia recrear la vida, rescatar la historia de un olvido doloroso. Su pintura es homenaje a la memoria; y sus cuadros son también memorias de una vida aferrada a las raíces, a la propia tierra.

lunes, 29 de octubre de 2007

Día de Muertos

ELENA PONIATOWSKA
La tumba sólo guarda un esqueleto,
mas la vida en su bóveda mortuoria prosigue alimentándose en secreto.

Manuel Acuña

El 1º y el 2 de noviembre en México pertenecen a los muertos. Son días patrios, festivos, días solitarios que se vuelven públicos, días sagrados en que nos reflejamos en el espejo de Tezcatlipoca, dios azteca del cielo nocturno, y vemos nuestra gesticulación y nuestra vanidad, porque ¿a poco no es vano nuestro esfuerzo sobre la tierra si todo lo que somos se vuelve cenizas y polvo? Y como todo es pasajero, ¿por qué no cantar y comer con nuestros difuntitos que han alcanzado la perfección y la sabiduría?

"El camino más corto al corazón de un hombre es el estómago". La muerte en México es fiesta, risa, azúcar, cempasúchil -esa flor amarilla que cubre el campo en noviembre-, veladoras y ofrendas. Y no sólo en México. La calavera, símbolo de la muerte, cubre toda la arqueología de Mesoamérica; la muerte es parte de la vida cotidiana, aparece en el uso diario, en platos, ollas, vasijas, braseros, metates, copales; la muerte no espanta, al contrario, nos recuerda que todo pasa, que todo lo terrestre se acaba, y que llevamos dentro un esqueleto.

Aunque muchas culturas del mundo celebran a sus muertos con diferentes ritos, en ningún país sucede lo que en México: somos los únicos que transformamos nuestros huesos en azúcar, los únicos que hacemos de nuestro cráneo una cabecita de dulce a la que le ponemos nuestro nombre, los únicos que abrimos grande la boca para comernos a nosotros mismos y chuparnos los dedos con las clavículas, las tibias y los peronés convertidos en pan de muerto.

La ofrenda de Día de Muertos es quizás el ritual más trascendente del año después de la Navidad. El altar se coloca en el sitio más representativo de la casa o en el patio si no hay espacio dentro de la vivienda. En toda ofrenda prevalece el maíz, planta sagrada que asegura la continuidad de la vida. Las luces de las veladoras hacen las veces de faros que guían a cada alma hacia su altar. Se dice que los alimentos pierden su sabor y olor porque el difunto se llevó su esencia. La madre de familia y sus hijos esparcen en el piso del altar a la calle pétalos de cempasúchil para indicarle al muerto que baja del cielo la entrada de su antiguo hogar. Si el difunto era aficionado a la bebida, se le ponen cervezas Corona o Negra Modelo alineadas por docenas, y si no alcanza el dinero para la cerveza se le coloca un jarrito de pulque curado, de apio, de fresa o de avena...

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